Identidad Social y Género
Identidad Social
Muy pronto en la vida, cada uno de nosotros tiene una visión acerca de quién es, lo que incluye el ser etiquetado como «chica» o «chico». Esto es, todos desarrollamos una identidad social, autodefinición que guía de manera precisa cómo nos conceptualizamos y evaluamos a nosotros mismos. La identidad social comprende muchas características únicas como el nombre propio o el autoconcepto, y otras características que compartimos con los demás.Entre éstas se encuentran el género, nuestras relaciones interpersonales, nuestras vocaciones y aficiones; afiliaciones políticas o ideológicas; atributos específicos; y afiliaciones políticas y religiosas.
La mejor forma de conceptualizar la identidad social considera cuatro dimensiones: percepción del contexto intergrupal, atracción hacia el endogrupo, interdependencia de creencias y despersonalización.
Quiénes somos está determinado en parte por la herencia. Características físicas como sexo, raza y color de pelo son ejemplos obvios.
Parte de lo que somos y cómo nos percibimos depende de factores innatos.
Muchas categorías que conforman nuestra identidad social están ligadas a nuestro mundo interpersonal. Indican el grado en que nos agrada y desagrada aquello que nos rodea. Cuando el contexto social de una persona cambia, se desarrolla una nueva identidad social que puede ser una fuente importante de estrés.
El self: componentes de nuestra identidad única
El self es el centro del universo social de cada persona. Al tiempo que, y tal como señalamos, los factores genéticos juegan su papel, la autoidentidad o autoconcepto está ampliamente basado en lo aprendido de nuestras interacciones con otras personas
Autoconcepto: el esquema básico
El autoconcepto es una colección organizada de creencias y autopercepciones sobre sí. En otras palabras, opera como un esquema básico. El self proporciona un marco que determina cómo procesamos información acerca de nosotros mismos, lo que incluye nuestros motivos, estados emocionales, autoevaluaciones, habilidades y mucho más. Las personas tienden a resistirse ante los cambios y a interpretar mal la información inconsistente con sus autoconceptos.
Por lo general, cuando la atención se dirige a un aspecto no relacionado de nuestra identidad, el resultado es estar más abiertos y menos a la defensiva. De manera semejante, descubrir personas similares a nosotros reduce el estar a la defensiva.
El self se desarrolló como una característica adaptativa. El primer aspecto que emerge es la autoconciencia subjetiva; ésta implica la habilidad del organismo para diferenciarse en cierto grado de su ambiente físico y social.
la autoconciencia objetiva, la capacidad del organismo para ser objeto de su propia atención, estar consciente de su propio estado mental
Únicamente los seres humanos parecieran haber alcanzado un tercer nivel de autofuncionamiento —autoconciencia simbólica—, habilidad que permite formar una representación cognitiva abstracta del self por medio del lenguaje.
Comunicarnos, establecer relaciones, alcanzar metas, evaluar resultados, desarrollar actitudes autorrelacionadas, y defendernos de informaciones que puedan amenazar nuestro self.
¿QUÉ CONFORMA EL AUTOCONCEPTO Y CÓMO FUNCIONA? ¿Quién eres tú?
Varias de éstas refieren aspectos de la identidad social (nacionalidad, raza, etc.) y otras refieren atributos personales (relaciones, hobbies, etc.).
Un autoesquema incluiría tus experiencias pasadas, tu conocimiento detallado de cómo eres ahora a diferencia del pasado, y tus expectativas acerca de los cambios que experimentarás en el futuro. En otras palabras, un autoesquema es la suma de cada cosa que la persona recuerda, sabe y puede imaginar de sí misma. Un autoesquema también cumple el cometido de guiar el comportamiento. Esto ayuda a tener un concepto claro acerca de quién eres ahora y quién deseas ser en un futuro.
Debido a que el self es el centro del mundo social de cada persona y dado que los autoesquemas están muy bien desarrollados, se desprende que somos capaces de hacer un mejor trabajo de procesamiento de información autorrelevante que de cualquier otro tipo. Este fenómeno es conocido como efecto de autorreferencia.
El material autorrelevante se procesa de manera más eficiente. Esto es, empleamos más tiempo pensando en palabras o eventos que son relevantes para nosotros (procesamiento elaborativo), y organizamos información autorrelevante en categorías ya presentes (procesamiento categórico).
Las autoconcepciones pueden ser relativamente centrales o relativamente periféricas.
Las autoconcepciones centrales son más extremas (en sentido positivo o negativo) que las periféricas. Podrías pensar en ti mismo como extremadamente brillante y atractivo (centrales), pero moderadamente bueno en matemáticas y relativamente fuerte (periféricas). Es más difícil inducir cambios en las autoconcepciones centrales debido a que poseen un grado de elaboración más detallado, están más consolidadas y poseen mayor grado de certeza.
AUTOCONCEPTO SEXUAL.
El autoesquema sexual, representaciones cognitivas de los aspectos sexuales del self.
El esquema sexual más característico de las participantes constituía la base de sus actitudes sexuales, reacciones emocionales y comportamiento.
AUTOCONCEPTO SOCIAL. Además de la identidad única frecuentemente denominada autoconcepto personal, existen aspectos sociales del self que compartimos con los demás.
Más bien, el self verdaderamente se define diferencialmente, dependiendo de nuestra afiliación étnica. Parte de lo que somos y de lo que pensamos de nosotros mismos está determinado por una identidad colectiva que es el self social (por oposición al self personal).
1) lo que deriva de las relaciones interpersonales, y (2) aquello que proviene de la pertenencia a agrupaciones más amplias y menos personales como raza, etnia o cultura. Dichas relaciones llegan a formar parte del self y se aduce que el self social está basado en una «necesidad de pertenencia» fundamental, característica genética en los humanos.
¿Quién eres tú… cuando…?
El autoconcepto social se hace cada vez más diferenciado y mejor definido con la edad.
Diferencias culturales en el autoconcepto.
Cuando se pide a estudiantes japoneses y estadounidenses que se describan a sí mismos, tienden a hacerlo de manera similar en algunos aspectos y a diferenciarse en otros. Los representantes de culturas colectivistas como la de Japón, tienden a expresar una orientación autocrítica que motiva el propósito de automejora para adaptarse a las necesidades de un grupo. En una cultura individualista como la de Estados Unidos, el self tiende a reflejar a cada persona como única, con atributos positivos que son estables a lo largo del tiempo y en diferentes situaciones.
Una persona que ha crecido en una cultura individualista asume que esta recomendación significa comportarse a partir de un conjunto central de características independientemente de la situación, y así reflejar su carácter único y atributos positivos propios. Para alguien que pertenezca a una cultura colectivista, ser uno mismo implica un self definido por relaciones vinculadas al contexto, y una orientación autocrítica que permite adaptarse a una situación dada.
¿UN AUTOCONCEPTO O VARIOS?
Es innegable que podemos cambiar, en efecto lo hacemos a lo largo del tiempo.
De hecho, compararnos con nosotros mismos en el pasado resulta gratificante, ya que es posible ver mejoras a lo largo del tiempo. Al pensar en el futuro, puedes imaginar no sólo tu autoconcepto actual, sino también otros selves posibles en que puedes llegar a convertirte. Los modelos de rol pueden inspirar a los individuos y provocar esperanzas y logros espectaculares en relación con los selves futuros
La imagen de un futuro self posible puede influir en tu motivación. No obstante, el hecho de incumplir estas promesas es común. Se sugiere que embarcarse en cambios del self induce sentimientos de control y optimismo. Esta confianza es buena, pero un exceso de confianza en nuestras habilidades para cambiar conduce a falsas esperanzas.
Aunque puedas tener una imagen clara de tu self futuro, las otras personas tienden a percibir sólo tú self presente.
Los individuos optimistas tienen más confianza que los pesimistas en el logro de cambios positivos en el self.
Quienes pueden visualizar varios selves muy diferentes se adaptan mejor a los contratiempos que aquellos que sólo imaginan uno.
FACTORES EXTERNOS QUE AFECTAN AL AUTOCONCEPTO.
El cambio puede ocurrir a cualquier edad, el cambio tiende a ocurrir en respuesta a una retroalimentación inconsistente con nuestro autoesquema actual, o como consecuencia del traslado a una comunidad diferente.
Comenzar en un nuevo trabajo tiende también a producir cambios en el propio autoconcepto. Se producen cambios análogos cuando un estudiante universitario pasa a ser corredor de la bolsa, empleado de banco o profesor. A estas modificaciones en la autoimagen, cabe añadir alteraciones muy negativas en el autoconcepto, que pueden resultar de grandes cambios en la vida.
El apoyo y afirmación de una persona cercana puede hacer que un individuo alcance su self ideal.
Autoestima
Es probable que la actitud más importante que desarrolla una persona sea la actitud hacia sí misma. Esta autoevaluación se conoce como autoestima.
Las personas pueden buscar juicios de sí o autovaloración (y obtener un autoconocimiento preciso), o bien autoenaltecimiento (proveerse de información positiva sobre sí mismos), o autoverificación (confirmar lo que ya saben sobre sí).
La autoverificación es común en quienes poseen visiones negativas de sí mismos que no desean cambiar.
EVALUARSE A SÍ MISMO.
Tener una autoestima alta significa que el individuo gusta de sí. Las actitudes sobre nosotros mismos posiblemente comienzan en las interacciones tempranas entre niños y madres u otros cuidadores.
El comportamiento de los individuos con una autoestima relativamente baja resulta más fácil de predecir que el de quienes poseen una alta autoestima. ¿Por qué? Parece que los autoesquemas negativos están establecidos más rígidamente que los positivos. Por ejemplo, si te ves a ti mismo de manera negativa, te resulta más fácil explicar cualquier fallo o rechazo a partir de tus defectos.
Suele ser común autoevaluarse considerando múltiples dimensiones. La autoestima general representa el cúmulo de estas evaluaciones específicas.
Lo que sería su self ideal, lo que es su self actual, y examinar la discrepancia entre ambos. A mayor diferencia entre self actual y self ideal, menor autoestima.
El efecto de percibir a alguien como peor que tú (la denominada comparación social a la baja) puede ser positiva o negativa en función del grupo. Esto es, si al compararte con extraños, encuentras a alguien que comparado contigo te resulta inadecuado, se produce afecto positivo y aumenta tu autoestima.
Si alguien muy cercano a ti es percibido como inferior en algún aspecto, este elemento negativo reduce tu autoestima. En este caso, la comparación social produce un efecto de asimilación que hace que te asocies con la inferioridad. Si tu mejor amigo está alterado emocionalmente, ello se refleja de manera negativa en ti.
El grupo de comparación es igualmente importante cuando observas a alguien que es mejor que tú, lo que caracteriza a la comparación social al alza. Cuando te comparas con un extraño, no tiene importancia que él sea mejor que tú. No te hace sentir inferior saber que no juegas a baloncesto como Michael Jordan. Sin embargo, si la comparación social al alza es con un miembro del endogrupo, la superioridad de esta persona te hace sentir deprimido y hace que tu autoestima disminuya.
Al compararte con alguien cercano a ti, la comparación social al alza puede constituir una experiencia positiva que aumente tu autoestima, de nuevo gracias a un efecto de asimilación.
AUTOESTIMA ALTA FRENTE A AUTOESTIMA BAJA.
En la mayoría de los casos, la autoestima alta trae consigo consecuencias positivas, en tanto que la autoestima baja tiene el efecto contrario. Demuestran que no debemos asumir que la autoestima alta es buena y la autoestima baja es mala, o pensar que la autoestima es irrelevante, dado que sus efectos aún insuficientemente estudiados (son mucho más complicados), que lo sugerido por alternativa alguna.
El propio cuerpo puede ser una fuente de autoestima, y recordar la propia mortalidad incrementa los esfuerzos por mejorar la autoestima.
Cuando las competencias reales de una persona no se corresponden con su autoevaluación, el resultado se denomina autoestima paradójica.
De alguna manera, quienes no reconocen su propia incompetencia carecen de las destrezas cognitivas necesarias para identificar sus limitaciones, y unas estrategias cognitivas limitadas crean problemas.
Mientras la autoestima alta puntualmente resulta beneficiosa, la baja autoestima tiene normalmente efectos negativos.
CAMBIOS EN LA AUTOESTIMA.
Los eventos negativos de la vida tienen consecuencias negativas en la autoestima. Sin embargo, nuestro nivel de autoestima por lo general permanece constante, debido a los múltiples mecanismos que empleamos con este propósito. Por ejemplo, considera las reacciones ante experiencias favorables o desfavorables. Las personas con alta autoestima recordarán eventos favorables con mayor precisión, lo que permite mantener una autoevaluación positiva. Quienes poseen una baja autoestima hacen lo contrario, esto es, recuerdan eventos desfavorables.
De manera similar, una experiencia de fracaso conduce a quienes tienen una baja autoestima a enfatizar en sus debilidades, en tanto que las personas con alta autoestima hacen lo propio con sus fuerzas.
Otros aspectos del autofuncionamiento: focalización, vigilancia y eficacia
FOCALIZAR LA ATENCIÓN EN EL SELF O EN EL MUNDO EXTERIOR.
En cualquier momento, nuestra atención puede autodirigirse para pensar en nosotros mismos o heterodirigirse hacia el mundo exterior. La autofocalización se define como el grado en que dicha atención es dirigida hacia nosotros.
Por ejemplo, ¿podrías por favor ver la portada de este libro y reflexionar sobre ella? Si has hecho lo que se te ha pedido, tu foco fue desplazado desde ti mismo hasta la portada del libro. Ahora, por favor, piensa en el momento más embarazoso de tu vida. Si lo has hecho, simplemente has entrado en la autofocalización.
Una pregunta como «¿Dónde has nacido?» hace traer a colación hechos específicos sobre ti. Una cuestión más complicada del tipo «¿Cómo podrías describir la relación con tus padres?» potencialmente implica, además del recuerdo, una serie de juicios relativamente complicados sobre ti mismo. Los niños muy pequeños dirigen primariamente su foco de atención hacia el mundo exterior, pero entre la infancia y la adolescencia la autofocalización se incrementa. En el periodo adulto, las personas difieren de manera considerable en el grado en que se implican en autofocalización.
Una autofocalización continua y persistente puede acarrear dificultades. Por ejemplo, las personas con un estilo autofocalizador experimentan sentimientos más negativos en respuesta a interacciones sociales desagradables; esta reacción es más fuerte en mujeres que en hombres.
El hecho de poder variar nuestro foco es parte de un proceso más general conocido como autorregulación de los propios pensamientos. El elemento clave es la habilidad para controlar aquello sobre lo que pensamos. Focalizar en el self es, además, una forma útil de hacer frente a una situación estresante, si a ello acompaña el control del propio estado afectivo y el pensar en la manera de solucionar los problemas.
Debido a que el autoconcepto de una persona se construye a partir de muchos elementos, no nos es posible pensar en todos los aspectos al mismo tiempo, tan sólo en una parte.
Debido a que el autoconcepto de una persona se construye a partir de muchos elementos, no nos es posible pensar en todos los aspectos al mismo tiempo, tan sólo en una parte. Tu atención puede estar dirigida hacia las señales externas o hacia las señales que creas tú en tu interior.
Algunas personas almacenan los aspectos positivos y negativos de sus experiencias en distintos lugares de la memoria, esto es, muestran una autoorganización compartimentizada.
Cuando esto ocurre, podemos controlar nuestro humor al decidir focalizar en elementos positivos o negativos. La autofocalización influye en el humor y el humor a su vez incide en la dirección de la autofocalización.
Las personas varían en la forma en que regulan su humor. Cuando se indujo humor negativo en un contexto de laboratorio, los participantes que se caracterizaron por ser más exitosos en la regulación de su humor manifestaron mayor capacidad para recordar vivencias positivas; las vivencias recordadas fueron negativas en quienes tuvieron menores habilidades para regular su humor.
VIGILAR TU COMPORTAMIENTO MEDIANTE SEÑALES INTERNAS O EXTERNAS.
El término autovigilancia (self-monitoring) refiere la tendencia a regular el propio comportamiento con base en señales externas tales como las reacciones de los otros (alta autovigilancia), o a partir de señales internas como nuestras propias creencias o actitudes (baja autovigilancia).
Los autovigilantes bajos tienden a comportarse en forma consistente en distintas situaciones, mientras que los autovigilantes altos tienden a modificar su comportamiento según los cambios en la situación.
Los autovigilantes altos ejecutan diversos roles para obtener evaluaciones positivas de los demás. Esta característica es de utilidad para políticos, vendedores y actores.
Las tendencias de autovigilancia se manifiestan en muchos aspectos del comportamiento social. Por ejemplo, los autovigilantes altos tienden a hacer uso de la tercera persona al hablar; los autovigilantes bajos hacen lo propio con la primera persona (yo, me, . Los autovigilantes altos suelen tener una autoestima más alta en tanto que los autovigilantes bajos tienen menos relaciones románticas pero de mayor duración.
AUTOEFICACIA:TENER CONFIANZA EN UNO MISMO.
La autoeficacia es la evaluación de la propia persona sobre su habilidad o competencia para ejecutar una tarea, alcanzar una meta o superar un obstáculo.
La ejecución de tareas físicas y académicas, el desempeño en el trabajo y la habilidad para conducirse frente a la ansiedad y la depresión son aspectos que se ven potenciados gracias a fuertes sentimientos de autoeficacia.
Las personas con esta autoconfianza alta tienden a abandonar con mayor rapidez tareas irresolubles, a diferencia de las personas con baja autoeficacia; aquéllos prefieren dedicarsu tiempo y esfuerzo a tareas que pueden ser resueltas.
la autoeficacia colectiva, que se entiende como la creencia compartida por los miembros de un grupo, en relación con la acción colectiva como medio para alcanzar los efectos deseados. Quienes no creen en esta autoeficacia asumen que no pueden hacer nada para que las cosas cambien,
Si el sistema no se percibe como digno de confianza, el comportamiento colectivo se orienta hacia un estilo confrontador y coercitivo de protestas y disturbios.
Los individuos frecuentemente carecen de sentimientos de autoeficacia en situaciones interpersonales que se basan en habilidades sociales inadecuadas, atribuciones inapropiadas y la falta de disposición para tomar la iniciativa de hacer amigos.
La autoeficacia tiende a ser estable en el tiempo, pero ni mucho menos rígida. Una retroalimentación positiva sobre nuestras habilidades hace que se incremente la autoeficacia.
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Género: masculinidad y femineidad como aspectos cruciales de la identidad
Posiblemente el elemento más crucial de la identidad personal es el hecho de categorizarnos como femeninas o masculinos.
Sexo y género
Los términos sexo y género suelen utilizarse indistintamente, pero adoptaremos las acepciones más utilizadas en la disciplina que distingue ambas palabras. El sexo se define en términos biológicos y se basa en las diferencias anatómicas y fisiológicas que están determinadas genéticamente. El género se refiere a cada cosa asociada con el sexo de un individuo, lo que incluye roles, comportamientos, preferencias y demás atributos que definen lo que significan masculinidad y femineidad en una cultura dada.
Identidad de género y estereotipos de género
Cada uno de nosotros tiene una identidad de género cuya etiqueta de «masculino» o «femenino» constituye parte fundamental de nuestro autoconcepto. En la gran mayoría de las personas, se corresponden sexo biológico e identidad de género, aunque para cierta parte de la población la identidad de género difiere del sexo.
A pesar de la insistencia enfática en el género, bebés y niños que comienzan a andar normalmente carecen de conciencia de sexo o género, hasta aproximadamente los dos años de edad.
Los estereotipos asociados con cada género no sólo poseen una poderosa influencia en los individuos; además, pueden hacer que se produzcan falsos recuerdos.
¿CUÁL ES LA BASE DE LA IDENTIDAD DE GÉNERO?
Muchas características «típicamente» masculinas y femeninas son de hecho adquiridas. La teoría del esquema de género sugiere que los niños tienen una propensión generalizada a organizar información acerca del self, a partir de las definiciones culturales sobre atributos masculinos y femeninos.
En la medida en que niños y niñas crecen, ocurre una tipificación del sexo cuando se comprenden los estereotipos «correctos» asociados con masculinidad y femineidad en la propia cultura. Buena parte de lo que los niños aprenden sobre el género se basa en la observación de los padres y en el intento de ser como ellos. En general, los niños se ven recompensados cuando manifiestan comportamientos de género apropiados, y rechazados cuando se considera inapropiado su comportamiento de género.
Tipificación del sexo: comprensión de los estereotipos asociados con ser hombre o mujer en la propia cultura.
Damos el visto bueno a que las chicas lloren y los chicos peleen. Los niños pueden luchar, las niñas no pueden jugar juegos de chicos.
Comportamiento de rol-género y reacciones al comportamiento de rol-género
Identificación de rol-género: el grado en el que un individuo se identifica con los estereotipos de género de su cultura.
Andrógino: caracterizado por la posesión simultánea tanto de características tradicionalmente masculinas como femeninas.
COMPORTAMIENTOS ASOCIADOS CON ROLES DE GÉNERO. Hasta cierto punto, las normas sociales continúan siendo tradicionales, y los comportamientos tipificados para cada género son los esperados. Esto es, los hombres deben ser poderosos, dominantes y autoafirmarse, en tanto que las mujeres deben ser cuidadosas, sensibles y expresivas emocionalmente.
Con el reconocimiento de la androginia como posible rol de género, buena parte de las investigaciones ha hecho hincapié en la hipótesis según la cual es preferible ser andrógino antes que situarse en los géneros tipo masculino o femenino. En vez de argumentar a favor o en contra de esta hipótesis, nos parece más útil entender los roles de género como variantes a lo largo de dimensiones que incluyen masculinidad, femineidad y una combinación de ambas, los hombres y las mujeres andróginos presentan similitudes entre sí, son más creativos y optimistas, se encuentran mejor ajustados, tienen mayor capacidad de adaptación a diversas demandas situacionales, se enfrentan al estrés con mayor flexibilidad, son más capaces de reducir el estrés de los demás, presentan menor tendencia a desarrollar trastornos de alimentación, se sienten más cómodos con su sexualidad y más satisfechos con sus relaciones interpersonales.
La masculinidad tradicional suele crear problemas interpersonales. Por ejemplo, entre jóvenes adolescentes, una alta masculinidad se asocia con la tenencia de múltiples parejas sexuales.
La identificación con el rol femenino también presenta dificultades. Las personas de cualquier género que puntúan alto en femineidad tienen una autoestima más baja que los individuos masculinos o andróginos.
Existen identificaciones extremas de roles de género. La primera de éstas en ser estudiada fue la hipermasculinidad, que se caracteriza por la presencia de un patrón de actitudes y creencias asociadas con una versión exagerada del rol masculino tradicional.
La hipermasculinidad: identificación de rol-género extrema que consiste en una versión exagerada del rol masculino tradicional. Incluye actitudes sexuales crueles hacia las mujeres, la creencia de que la violencia es cosa de hombres, y el disfrute del peligro como fuente de excitación.
La hiperfemineidad: identificación de rol-género extrema que consiste en una versión exagerada del rol femenino tradicional. Incluye creencias sobre lo centrales que son en la vida las relaciones con los hombres; el atractivo y la sexualidad como armas para cazar y retener a un hombre; y el que sea a veces razonable decir no cuando en realidad se quiere decir sí.
ROLES DE GÉNERO EN CASA Y EN EL TRABAJO.
De las combinaciones posibles, los matrimonios más felices son los que están conformados por dos individuos andróginos.
Los roles de género tradicionales aún ejercen una fuerte influencia en cómo interactúan hombres y mujeres en el hogar. Los trabajos del hogar aún se distribuyen sobre la base del género.
La universidad es también un lugar donde el género afecta el comportamiento. Las mujeres que estudian carreras tradicionalmente femeninas perciben mayor discriminación social que las mujeres que estudian carreras tradicionalmente masculinas.
Los hombres sobrestiman cómo lo harán en una nueva tarea, en tanto que las mujeres infravaloran sus expectativas de ejecución. De manera semejante, los hombres tienen expectativas más altas de éxito en el trabajo y presentan mayor estrés frente a la remuneración que las mujeres. Y, en muchas situaciones, los hombres se desempeñan mejor que las mujeres, pero cuando a ellas se les recuerda que puede que estén operando los estereotipos de género, reaccionan comportándose en dirección contraria a los estereotipos.
Los hombres han aprendido a autoevaluarse de forma más egocéntrica que las mujeres, y este egocentrismo pareciera estar recompensado.
Las mujeres en la academia se encuentran con numerosos obstáculos. Por ejemplo, los estudiantes evalúan diferente a sus profesores a partir del género; les agrada un profesor que sea emprendedor y una profesora que sea alegre y conversadora. Las mujeres también quedan en desventaja frente a los hombres en lo que respecta a salarios y promociones.
La sexualidad en el trabajo también es un problema especial. Por ejemplo, las mujeres en ocupaciones que tradicionalmente no son para chicas, no suelen ser vistas como víctimas de acoso en relación con empleadas en oficios tradicionalmente femeninos.
¿POR QUÉ LOS ROLES DE GÉNERO TRADICIONALES SIGUEN SIENDO TAN PODEROSOS EN EL SIGLO XXI?
En la tradición judeocristiana, los hombres fueron originalmente elegidos como los dueños de sus familias. Han pasado muchos siglos desde que estas palabras fueron escritas, pero aún hoy las diferencias de género tienen un fuerte soporte cultural.
Los libros para niños tradicionalmente han presentado a hombres y mujeres de distintas edades de acuerdo con los estereotipos de género. Hombres y niños desempeñan papeles activos con iniciativa, en tanto que mujeres y niñas simplemente se dejan llevar o piden auxilio masculino y así ser salvadas del peligro.
Muchos de los cuentos de hadas fueron escritos deliberadamente para aleccionar la moral y el comportamiento. Blanca Nieves, Cenicienta y la Bella Durmiente se ven envueltas en serias dificultades; la única esperanza es que, al ser suficientemente atractivas, venga un apuesto príncipe que las bese o las salve de una pérfida madrastra, y así la pareja pueda vivir feliz para siempre.
Ha habido una larga historia de perpetuación de estereotipos de género y de la superioridad masculina. Y posiblemente nadie se sorprenderá de las huellas de estas ideas que continúan influyendo comportamiento y expectativas de hombres y mujeres.
INDICADORES DEL DEBILITAMIENTO DE LOS ESTEREOTIPOS DE GÉNERO.
Existe evidencia de un cambio gradual de los estereotipos de género en Estados Unidos y otras partes del mundo. Los estudiantes universitarios de hoy en día ignoran frecuentemente estos estereotipos y restan importancia a las direferencias de género. Un importante agente de cambio son los cursos sobre estudios de la mujer, ya quen quienes participan en un estudio introductorio en este tema muestran una consciencia feminista mayor.
Ahora los niños pueden leer historias en las que heroínas aguerridas e inteligentes pueden pelear cuando se hace necesario, rescatar a hombres en peligro, y mostrar un comportamiento tradicionalmente no femenino. Cuando se exponen modelos no tradicionales en los media, las mujeres se expresan con mayor confianza en las propias habilidades y ambos sexos tienen mayores expectativas con respecto a los logros de las mujeres.
DIFERENCIAS DE SEXO EN EL COMPORTAMIENTO INTERPERSONAL.
Un argumento que se esgrime en relación con las diferencias en el comportamiento de hombres y mujeres es la diferencia en los niveles de la hormona masculina testosterona. Se ha evidenciado en forma reiterada la relación entre testosterona y comportamiento dominante; los hombres tienen mayores niveles de testosterona que las mujeres, luego ellos se comportan de manera más dominante que ellas.
No existen evidencias análogas sobre los efectos de la hormona femenina estrógeno en el comportamiento. Las mujeres son más propensas que los hombres a estar conscientes de sus emociones, compartir recompensas y preocuparse por mantener antes que controlar las relaciones. Las mujeres están sujetas a presiones sociales que las inducen a ser cooperativas y generosas antes que competitivas y egoístas. De manera similar, puede que las mujeres posean mejores habilidades sociales que los hombres porque tienen que tenerlas.
LAS DIFERENTES AUTOPERCEPCIONES DE HOMBRES Y MUJERES
Un factor importante en esta infelicidad es la preocupación constante en la apariencia. Las mujeres tienden más a expresar preocupación e insatisfacción con sus cuerpos y apariencia física en general

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