Injerencias
Durante gran parte de la historia moderna Estados Unidos tenía un claro interés en dominar y adoctrinar completamente los países del mundo pero esta vez nos enfocaremos mas en los que pertenecen a América Latina, el país del norte busca controlar en todos los aspectos: político, económico y militar. Era evidente que ejercerían este control de una manera u otra, sugiriendo que la voluntad estadounidense sería impuesta a través de la fuerza militar como se puede observar en la actualidad en los países de medio oriente.
El enemigo principal a vencer en América Latina para Estados Unidos era el comunismo, en los países pertenecientes a esta región se les comenzó a imponer la aparición de un enemigo interno en forma de terrorismo doméstico que, según el gobierno de los Estados Unidos, representaba una gran amenaza, debido a su conexión con la ideología comunista. Para combatir a este enemigo, se implementaron programas sistemáticos que buscaban evitar que el pueblo adoptara los pensamientos afines al comunismo a toda costa.
Durante la época de la Guerra Fría, se llevó a cabo una lucha contra el comunismo internacional que se vi de manera explicita en el plan Cóndor, el cual estableció alianzas estratégico-militares y dio lugar a graves violaciones a los derechos humanos, como detenciones ilegales, secuestros, torturas, asesinatos y desapariciones forzadas. Estados Unidos tuvo un papel importante en este plan, creando un discurso de persecución a comunistas y contrainsurgencia que se extendió por toda América después de la Segunda Guerra Mundial. La Escuela de las Américas fue un lugar de formación para militares latinoamericanos y se calcula que unos 100.000 fueron entrenados allí, incluyendo dictadores como Noriega, Bánzer y Rodríguez, entre otros, esta escuela promovió el sentimiento anticomunista y la formación de organizaciones paramilitares.
Estados Unidos buscaba consolidar su hegemonía en América del Sur y fortalecer su dominación y liderazgo, privilegiando el ascenso al poder de militares en la región. La sociedad entendía la violación masiva a los derechos humanos como necesaria y legitimó las acciones criminales del Estado, lo que permitió que la impunidad de esta violación a los derechos humanos durante décadas.
En ese momento, se empezaba a hablar sobre la seguridad nacional, pública y ciudadana, pero todavía no se había llegado al concepto actual de seguridad humana, que se enfoca en la seguridad de las personas más que en la seguridad de los Estados. Durante las dictaduras militares en el continente, la violación de los derechos humanos fue una constante, lo que hace que la seguridad humana sea crucial para la conservación de la sociedad.
La represión implantada por Estados Unidos estaba estrechamente relacionada con la Agencia Central de Inteligencia (CIA), que conocía cómo funcionaban los servicios de inteligencia de la región y cómo se realizaban torturas y asesinatos ejecutados por militares de diferentes países con el objetivo de evitar brotes de inconformismo que ellos consideraban comunistas. Aunque la Operación Cóndor fue articulada por los servicios de inteligencia de los países del Cono Sur, su práctica se llevaba a cabo en Colombia, Venezuela y Perú. Los casos más conocidos de represión son los de Argentina y Chile donde se tenía la misión de llevar a cabo una acción represiva coordinada, pero que degeneró en un "plan sistemático de detenciones ilegales, torturas, desplazamientos forzosos de personas, asesinatos y desaparición de numerosas personas".
Las graves violaciones de derechos humanos que se llevaron a cabo en Latinoamérica durante décadas de violencia fueron conocidas gracias a varias comisiones de la verdad y procesos judiciales contra élites militares y por varias investigaciones como la realizada en la Serie Injerencias. Aunque esta operación buscaba eliminar corrientes de pensamiento liberales, progresistas y revolucionarias, no logró sus objetivos a largo plazo. Cada vez hay más conciencia sobre la necesidad de denunciar y combatir a los perpetradores de estos actos de represión e implantación de ideología. Para acabar con el terrorismo de Estado, es crucial que los tribunales internacionales intervengan y eviten la impunidad frente a estos crímenes internacionales y sobre todo no seguir ninguno de los pensamientos capitalistas que nos han impuestos.

Comentarios
Publicar un comentario